Fallen Gods

CAPITULO #28 PARTE 6: El Elegido de Odin

Una vez más, el recuerdo comenzó a cambiar frente a los ojos de Tyr. El campo de entrenamiento permaneció en el mismo lugar, pero el tiempo había avanzado. Las figuras de Balder y Thor aparecieron nuevamente frente a él, aunque ambos eran ahora mucho mayores.

Los hermanos se encontraban en medio de otro entrenamiento.

Esta vez, Balder no se estaba conteniendo.

Thor había crecido y su fuerza era muy superior a la que poseía cuando era niño, pero aun así seguía sin ser rival para su hermano mayor. Balder se desplazaba por el campo de entrenamiento a una velocidad extraordinaria, atacando desde diferentes direcciones antes de que Thor pudiera siquiera anticipar sus movimientos.

Un golpe.

Thor lo bloqueó con dificultad.

Otro llegó inmediatamente desde un ángulo diferente.

Thor apenas consiguió apartarse.

Balder volvió a desaparecer y apareció a su espalda, obligándolo a girar desesperadamente para intentar defenderse. Sin embargo, su cuerpo ya comenzaba a resentir el cansancio acumulado. Su respiración era pesada y sus movimientos se habían vuelto cada vez más lentos.

Balder, en cambio, continuaba moviéndose con precisión.

Thor intentó repeler otro ataque, pero llegó demasiado tarde.

El golpe impactó contra su defensa y lo hizo retroceder.

Otro ataque.

Y otro.

Thor comenzó a recibir cada uno de los golpes de su hermano, incapaz de seguirle el ritmo. Intentaba levantar su arma para bloquearlos, pero sus brazos ya no respondían con la misma velocidad. Cada vez que conseguía defenderse de un ataque, Balder ya había cambiado de posición y atacaba nuevamente desde otro lugar.

Finalmente, un golpe lo hizo caer de rodillas.

Thor respiraba con dificultad. Sus brazos temblaban mientras utilizaba el arma como apoyo para evitar desplomarse por completo.

Balder se detuvo.

Durante unos segundos permaneció frente a él, respirando profundamente mientras observaba el estado de su hermano. Después bajó ligeramente el arma y decidió darle unos instantes para recuperar el aliento.

Thor levantó la mirada.

Balder lo contemplaba desde arriba.

Su expresión era seria, pero no había desprecio en sus ojos. Sabía que Thor había llegado a su límite, y también sabía que continuar atacándolo sin darle la oportunidad de recuperarse no serviría para hacerlo más fuerte.

—Thor, ya no puedes seguirme el ritmo. Apenas puedes mantenerte de pie y tus brazos ya no responden como antes. No tienes nada que demostrarme y mucho menos tienes que demostrarle algo a nuestro padre. Ríndete antes de que termines haciéndote daño de verdad.

Thor permaneció de rodillas, respirando con dificultad mientras apretaba con fuerza el arma entre sus manos.

Balder esperó pacientemente su respuesta.

Pero incluso en aquel momento, podía ver en los ojos de su hermano que todavía no estaba dispuesto a rendirse.

Balder continuó observándolo desde arriba. Thor apenas había conseguido recuperar el aliento, pero su hermano mayor sabía que aquel entrenamiento todavía no había terminado.

—Sigues sin ser lo suficientemente fuerte, Thor. Has mejorado mucho desde que eras un niño, pero todavía existe una enorme diferencia entre nosotros. Mientras continúes peleando de esta manera, nunca conseguirás alcanzarme.

Aquellas palabras hicieron que Thor levantara lentamente la mirada.

Su respiración seguía siendo pesada, sus músculos estaban agotados y cada parte de su cuerpo le pedía que se detuviera. Sin embargo, las palabras de Balder habían tocado directamente su orgullo como guerrero.

Thor apretó los dientes.

—No… todavía no he terminado.

Con un esfuerzo que parecía superar sus propios límites, Thor se incorporó nuevamente. Esta vez, algo había cambiado en su mirada. La fatiga seguía presente, pero había quedado eclipsada por una determinación mucho más intensa.

Se lanzó contra Balder.

Su ataque fue mucho más feroz que los anteriores. Thor golpeó con toda la fuerza que todavía le quedaba, obligándose a avanzar incluso cuando sus músculos comenzaban a fallarle. Atacó una y otra vez, intentando compensar su falta de velocidad con fuerza y agresividad.

Balder apenas se inmutó.

Esquivó el primer ataque, bloqueó el segundo y se apartó del tercero con movimientos precisos. Sin embargo, Thor continuó atacando sin darle un instante de descanso.

—¡No voy a rendirme! —exclamó Thor mientras volvía a lanzarse contra él—. ¡No después de todo lo que he soportado para llegar hasta aquí!

Balder continuó retrocediendo y esquivando sus ataques.

Pero entonces comenzó a darse cuenta de algo.

Thor estaba atacando más que antes, pero había perdido completamente el control sobre sus movimientos. Ya no estaba pensando en cómo combatir; simplemente estaba dejando que la rabia y el orgullo dirigieran cada uno de sus golpes.



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En el texto hay: accion, mitología y leyendas, fantasía oscuro

Editado: 23.09.2026

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