Un Huracán para el lobo

CAPITULO LXXXIV

KATHRYN

El silencio que se instaló en el estudio tras la última amenaza de Maximiliano era tan denso que podía escuchar el eco de mi propio pulso en los oídos, Don Agustín me miraba con una mezcla de severidad y lástima, manteniendo sus manos firmes sobre la empuñadura de plata de su bastón. Para él, yo seguía siendo su pieza clave, la ejecutiva intachable que él mismo había puesto al frente de sus millones para blindar el proyecto del hotel frente a los Alexander.

Me negaba a que me viera como una víctima colateral de las malas decisiones de Maximiliano. Di un paso al frente, alejándome del escritorio, obligándome a sostenerle la mirada al anciano con esa parsimonia madura y recta que siempre había guiado mis pasos en los negocios.

  • Don Agustín, entiendo perfectamente su preocupación moral y financiera - dije, y mi voz, aunque afectada por la tensión, sonó clara y pausada - Gala es mujer y entiendo que su vulnerabilidad hoy le parezca una causa justa pero Maximiliano tiene razón en algo, mi permanencia en este ático no es un capricho ni un escondite. Si trasladé la oficina principal aquí y acepte dirigir la estructuración desde casa, no fue por miedo a la junta directiva ni a los pasillos corporativos.

El anciano frunció el ceño, apoyando con más fuerza su bastón contra el suelo de nogal.

  • ¿Entonces por qué, Kathryn? - me cuestionó, con un tono cargado de una profunda pesadumbre - Eres mi representante en este proyecto, te di mi confianza absoluta para que controlaras los fondos de mi inversión. No puedes dirigir el hotel más importante del consorcio desde una fortaleza privada solo porque la situación personal de Maximiliano se volvió caótica. La moral de mi apellido está en juego si parecemos cómplices de la humillación de una madre.

Respiré hondo, colocando una mano de forma sutil, pero protectora, sobre mi vientre aún plano.

  • No hay ninguna humillación, Don Agustín, porque yo también estoy protegiendo el futuro de este consorcio - solté, modulando mis palabras con una tranquilidad trágica.- Gala tiene casi dos meses de gestación pero yo tengo un mes y el hijo que llevo en mi vientre también es de Maximiliano.

MAXIMILIANO

El impacto de las palabras de Kathryn golpeó el estudio con la fuerza de un rayo, observé cómo el rostro de Don Agustín pasaba de la indignación severa a una palidez absoluta. Sus dedos envejecidos temblaron levemente sobre la plata de su bastón y por primera vez en los años que llevaba conociéndolo, vi al viejo patriarca perder el equilibrio.

Me acerqué de inmediato, colocándome al lado de Kathryn, rodeando su cintura con un brazo en un gesto de posesión implacable. La fijeza feroz de mi mirada oscura se clavó en el anciano, asumiendo el control de la situación.

  • Ahí tienes la verdad completa, Agustín - soltó mi voz vibrando con una fuerza salvaje - Dos semanas de diferencia, dos verdades paralelas nacidas de mis propios actos. Gala tiene mi pasado y el respaldo económico absoluto de mi apellido pero Kathryn tiene mi hogar, mi futuro y al heredero que elegí. Ahora entiendes por qué no sale de este ático. Aquí puedo vigilar su salud y encargarme de sus cuidados sin que las lágrimas ensayadas de Gala afecten su embarazo.

Don Agustín se dejó caer lentamente en el sillón de cuero, asimilando la brutal encrucijada que amenazaba con despedazar la fusión de nuestras empresas. Miró a Kathryn y luego me miró a mí, con las pupilas dilatadas por el impacto de la revelación.

  • Dos hijos... - susurró el anciano y su voz agrietada por los años sonó de pronto cansada, despojada de su habitual prepotencia corporativa - Una guerra de sucesión antes de que los niños hayan nacido. Maximiliano, has desatado una tormenta que ningún equipo de relaciones públicas va a poder contener. Gala se está presentando ante la junta como la madre soltera y desprotegida del primogénito, mientras Kathryn es mi representante oficial de inversiones. ¡Esto es un conflicto de intereses que puede destruir el proyecto del hotel!
  • No si tú y yo mantenemos el frente unido, Agustín - sentencié con una calma depredadora, acortando la distancia milimétrica que nos separaba - El diseño del hotel no se toca y la firma de Kathryn sigue siendo la única que valida tus fondos, Gala recibirá su dinero y sus derechos legales, pero no va a usar su victimismo para sabotear la inversión de tu familia ni la estabilidad de mi mujer. El caso está cerrado. Acepta las condiciones o prepárate para ver cómo disuelvo el consorcio Alexander antes de que termine el día.

El anciano miró el vientre de Kathryn en absoluto silencio, dándose cuenta de que el tablero de ajedrez había quedado completamente sellado por la sangre de ambos lados.




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