Las invitaciones fueron enviadas.
La boda se llevaría a cabo en un hotel propiedad de la familia Gersin, y los invitados podrían disfrutar de una estancia de tres días en el lugar con todo pagado. Jin quería un evento que nadie olvidara, pero al que asistieran solo sus personas más cercanas.
Llegó el día del evento.
—Hana, ¿estás lista? —preguntó Bambi, quien ya se había puesto su traje usual.
—¿Por qué tú puedes ir con traje? Yo también quería usar uno.
—No puedes; eres invitada y yo, guardaespaldas. El vestido que elegiste es bonito, te verás bien.
—Es lo que tú dices —respondió—. Si se me ven las cicatrices, seré la comidilla de la fiesta. No conoces a esas mujeres tan frívolas. Me comerán viva por mi imagen y después porque abandone a la familia Kanronji. No podré aguantarlo.
—Entonces ve toda cubierta. Hana… dijiste que estarías allí para calmar a Reed, pero no hay nadie que te calme a ti. Por favor, confía en ti y, si alguien te agrede, yo me haré cargo.
Hana cambió de vestido una vez más. Llevaría un vestido con escote corazón, pero con la espalda cubierta y con mangas. Bambi se dio por vencida en convencerla de cambiar, así que bajaron a donde Coco los esperaba. Las habitaciones ya estaban asignadas según su asistencia, por lo que llegarían con el equipaje y después irían directo a la ceremonia.
Coco también llevaba su usual traje. Bambi lo saludó y este respondió; sin embargo, el viaje fue silencioso, solo interrumpido constantemente por los suspiros de Hana.
Al llegar al hotel, un empleado esperaba por ellos. Indicó dónde sería la ceremonia y ayudó a subir el equipaje a la habitación. Hana estaba nerviosa, pero Bambi se dio cuenta de que la imagen que tenía en el auto cambió al estar cerca del lugar. Se veía poderosa e intimidante; su lenguaje corporal decía que ese lugar no estaba a la altura de ella. Todos, en un momento, se giraron a verla.
—Señorita Hana, su actitud cambió.
—Por supuesto… ¿cómo me voy a rebajar ante personas que no conozco?
Apenas dieron unos cuantos pasos cuando apareció Warren Trotssos junto a su acompañante, Diane Diermissen. Detrás de ellos estaba Alexander, platicando con otras personas que conocía de su trabajo como modelo, además de Svetlana y Julian, que se acercaron a saludarla.
—¡Hana, viniste! —saludó Julián con la mano—. ¿Qué se siente venir a la boda de tu exmarido?
—Pues… ya que lo mencionas…
No pudo contestar. Su oído captó una voz que definitivamente debía olvidar; no sabía dónde estaba, no sabía a dónde se dirigía, pero allí… cerca de ella… empezó a temblar.
—¿Sucede algo? —preguntó Julián, tomándola de la mano y poniéndose a su lado. Bambi se dio cuenta de que algo estaba mal en ella, por lo que también se acercó—. ¿Hana? ¿Hana? —empezó a decir. Sintió cómo las uñas de Hana se enterraban en su mano; ella tenía una mirada de terror.
Julián miró hacia donde Hana miraba; había un hombre que llevaba a una mujer del brazo y, si mal no recordaba, era el hermano mayor del novio: Toumas Midorikawa.
—Bambi, ¿puedes llevarla a ver a la novia? —pidió Julián.
Ella se acercó, pero Coco tomó a Hana de la cintura y la obligó a salir. Bambi iba tras ellos. Svetlana, que se había mantenido callada, había encontrado algo interesante, esbozando una leve sonrisa mientras los veía atravesar el mar de invitados. Continuaron saludando a caras conocidas cuando apareció frente a ellos Allen, acompañado de Rebeka, quién usaba un vestido muy elegante, todo lo contrario a ella.
—¡Allen! —saludó Svetlana con ganas de darle un beso, pero él la detuvo en seco poniendo la mano frente a su cara.
—Svetlana, no creí verte aquí.
—Bueno, Jin también es inversionista de Happy Co., así que vinimos. Recién vimos a Hana; su salud estaba algo mal.
—¿Dónde está? —preguntó, olvidándose de todo lo demás.
Julián le hizo la seña de qué camino habían tomado. Rebeka se dio cuenta e intentó llamar su atención, pero él la ignoró olímpicamente.
Hana fue llevada hasta la habitación de los novios para saludarlos y tomarse una foto con ellos. Incluso caminando, no podía olvidar esos momentos de miedo que sintió cuando Toumas intentó abusar de ella. Coco sostenía su mano y ella lo lastimaba con sus uñas.
—Lo siento. Bambi, llévalo a curarse.
—¿Pero y tú, Hana?
—Esperaré aquí —dijo y señaló a Reed, quien la estaba saludando.
Al verlos irse, fue a saludar a la novia. Reed estaba hermosa con su vestido de tul bordado. Recuperó la figura que tenía antes de tener a Tonio y, mejor aún, Jin no despegaba sus ojos de ella. Hana se disculpó por todo el daño que su loca familia estaba haciendo. Reed le quitó importancia porque nunca desconfió de Jin y, en realidad, se sentía ganadora, pues él solo tenía ojos para ella.
Inició la ceremonia. Jin usaba un traje común que resaltaba su estatura. Del lado de su familia, distinguió solo a sus padres y no quería toparse en ningún momento con Toumas. Cada vez que pensaba en ello, apretaba su clutch con las manos. Bambi intentó calmarla, pero fue inútil.
Editado: 01.11.2026