La cena no culminó allí, sino que al día siguiente celebrarían la boda entre Rebeka y Allen tal como su madre la organizó. Como Rebeka no era propiamente recibida en la familia, no había problema si se casaba con un Til-Shiroyama o se iba con alguien más, porqué sus decisiones no tendrían impacto en su familia adoptiva; sin embargo ese no era el caso de la protagonista de la historia, pues Hana debía regresar al lado de su marido y soportar el hecho de que este tenía un amante.
Los guardias llevaron a Allen a una habitación separada donde estaría encerrado toda la noche. Nikki por fin veía cuánto poder e influencia tenía su familia, pero al mismo tiempo era exagerado, pues la habían desheredado sin escuchar su versión de la historia.
—¡Nikki, ni me mires así! —dijo su abuelo—. Lo sabes; te separaste de Charles y ya no podrás entrar a la casa de nuestra familia de nuevo, ni siquiera cuando mueras
—¡Abuelo! ¿Por qué?
—No eres ni serás apta para pertenecer a esta familia. Te reuniste a escondidas con un familiar, casi asesinas a un miembro de tu familia y robaste; ¿crees que te recibiría con los brazos abiertos?
Nikki estaba furiosa, pero no se atrevió a decir nada.
—Incluso Renato es mejor que tú; solo embarazó a su novia de secundaria y dejó por sus propios medios a nuestra familia —contestó en tono burlón—, pero la mujer no tiene el mínimo estatus, pues solo ayuda a muertos de hambre. ¿Qué clase de familia es esa? No puede demostrar por qué debe servir
Lara estaba furiosa. Renato se adelantó y lanzó su agua a su abuelo.
—Renato, no importa lo que hagas, tú no volverás a entrar a esta familia —le recordó, como si su desplante fuera muy infantil.
—Agradece que no te lance la copa. No insultes a mi esposa ni a nadie más. Es mejor no regresar a este nido de víboras. Cuando mueras, vendré y bailaré sobre tu tumba; estaré celebrando que ya no estarás aquí para esparcir tu veneno —le dijo. Tomó la mano de Lara y salieron.
El único en silencio era Shinichi.
—Váyanse a dormir, que mañana será un gran día.
❀❀❁❀❀
Durante la noche, Hana fue trasladada a un hospital en el jet privado, pues tenía peligro de infección. Helian se aseguró de que nadie los viera ni se filtrara hacia qué lugar iban a llevarla; asimismo esperaba que tanta tortura acabara pronto. Por la mañana, la habitación donde solía dormir estaba limpia y no había ningún rastro de que algo hubiera habitado allí.
Allen fue sedado de la misma manera que Hana en el pasado y lo vistieron con un frac. Helian miraba con tristeza cómo la influencia familiar y el estatus por fin habían separado a esa hermosa pareja; aunque no lo dijera en voz alta, él también era culpable.
En su habitación, Rebeka usaba un vestido tipo princesa. Los invitados poco a poco se estaban acomodando en las sillas y los demás empleados terminaban de decorar el lugar. Se decidió que se mudarían a Alemania y vivirían en la casa de los abuelos.
—Andrew, ¿qué pasará ahora? —preguntó Freja—. ¿De verdad es tan imperdonable lo que sucedió para que se odiaran tanto?
—Quién sabe. El único que sabe la historia es el bisabuelo, pero él ya no quiere relacionarse con nadie de la familia. Él cree que los errores del pasado pertenecen al pasado; sin embargo, si alguien los trae al presente, es porque quiere un motivo irrelevante para luchar una batalla perdida.
—No imaginé que al fin alguien los separaría. Ni mamá ni papá dicen algo.
—Porque no les conviene —contestó Frank, uniéndose a la conversación—. Este odio irracional es un juego de niños. Si ambas familias se unieran como antes, todo sería mejor, pero lo más importante es el odio. Solo tiene que ser algo injustificable para que nadie lo cuestione.
Empezó a sonar la marcha nupcial. Allen estaba en el altar, apenas viendo más allá de su nariz. Rebeka sonreía a más no poder. Eileen estaba segura de que así podría deshacerse de Rebeka y de la carga que implica criar a alguien cuyo origen nadie conoce; más feliz no podía estar.
Imaginó que su hija le abriría nuevas puertas, pero continuaban cerrándose a causa de ella, lo que de por sí ya era horrible. Según su experiencia, nadie quería a alguien más inteligente, y su nuevo marido, ni siquiera le prestaba atención si no era para adquirir acciones. Dejar que Rebeka se fuera y sufra por su cuenta era lo mejor.
—Puede besar a la novia —dijo el oficiante.
Rebeka se acercó con toda la intención de besar a Allen, pero este se adelantó tomando la cara de ella entre sus manos.
—Bienvenida al infierno —le dijo en voz muy baja.
Después de una merecida comida, los llevaron a su habitación. Rebeka, con la velocidad de un rayo, se desvistió y esperaba a Allen en la cama; sin embargo, él le avisó que no dormiría nunca con ella, que jamás la besaría ni la miraría. Si su complejo plan era solo para que quedaran juntos, estaba perdiendo el tiempo, pues su existencia sería lo mismo que un aire que él no quería respirar.
La luna de miel sería en Islandia y después se trasladarian a Alemania donde sus familiares los recibieron.
Miranda y Frederick estaban felices con la decisión tardía de su hijo menor. Rebeka jamás sería considerada como una Kanronji, su origen era desconocido por lo que solo la adoptaban en la familia y, de esa manera, no debían relacionarse con ellos nunca más.
Editado: 11.10.2026